Entre los venezolanos es común, independientemente de la raza, el sexo y la religión, omitir la pronunciación de la letra ‘d’ en la mayoría de las palabras que terminan en ado, edo, ido y udo. De esta forma, palabras como: cansado, helado, peludo y pescado, se pronuncian cansao, helao, peluo y pescao. Es más, su correcta pronunciación puede ser vista como un símbolo de sifrinería o poca hombría.
Este tipo de deformación es común al hablar, pero su incorrecta escritura no es bien vista. Sin embargo, si reciben una invitación a un restaurante de nombre Pescao, les aconsejo que no salgan corriendo a buscar las cholas, el traje de baño y la toalla, pues este local no queda a la orilla de una playa en La Guaira ni su especialidad es pescao frito con arroz y tajaa’.
Prepárense para un estilo lounge y relajado, con varios ambientes y buena música, donde podrán degustar una selección de platos de la cocina oriental, que incluye: roles, pescados, mariscos, carnes y aves. La propuesta es amplia y variada, y los precios son adecuados a la calidad de los ingredientes y el tamaño de las raciones.
A pesar de que el local abrió sus puertas hace un año, no fue hasta la semana pasada que decidí visitarlo. Mi problema: no me gusta comer carbohidratos en la noche. Para los poco entendidos en materia de nutrición, carbohidrato no es el nombre de un plato ni de un ingrediente. Los carbohidratos son nutrientes que se encuentran en los alimentos, al igual que las grasas y las proteínas. En particular, el arroz está compuesto, casi en su mayoría, por carbohidratos. –Este espacio cultural fue patrocinado por La Papa Caliente-.
Apartando el sashimi, un par de entradas, sopas y ensaladas, el resto del menú de un restaurante japonés se caracteriza por frases como “…de arroz”, “…con arroz” y “arroz con…” (no incluye arroz con leche) De hecho, he llegado a preguntarme si no serán culpables de la escasez de arroz. En fin, el tema es que, ante la pregunta “¿quieres comer sushi?”, la respuesta automática era un sólido “NO”.
Sin embargo, después de ver el menú en su página web (www.pescao.com.ve) decidí arriesgarme. Llegamos y el local estaba a punto de cerrar, nos sentamos en el área que está al aire libre y esperamos a ser atendidos. Mientras esperábamos, reinicié varias veces mi teléfono, escribí un par de tweets, fui al baño, regresé, conversé, estornudé y me cansé.
Cuando menos lo esperaba, se acercó muy amablemente un mesonero, tomó nuestra orden de bebidas y nos entregó el menú. Me tomé mi tiempo para decidir. Por primera vez tenía una variedad de opciones para escoger, sin que ello implicara toneladas de arroz paseándose por mi plato y sucesivamente por mi organismo.
Llena de emoción, traté de reducir el número de opciones e hice “zapatico cochinito” con: pollo al curry con leche de coco, salmón marinado en miso con espinaca salteada y brotes de soja y con el que resultó ganador, pescado blanco con curry amarillo, leche de coco y langostinos con vegetales salteados. Mi acompañante se paseó por la lista de roles y, por sugerencia del mesonero, ordenó un Roll Sorpresa (anguila rostizada, cangrejo empanizado, salmon crunch, queso crema, topping de salmón ahumado y salsa suprema)
La comida llegó relativamente rápido en una presentación impecable. El olor del curry combinado con la leche de coco me hizo cerrar los ojos para disfrutar de mi olfato. Primer bocado, múltiples exclamaciones: “suculento”, “exquisito”, “divino”. La mezcla de sabores y texturas era perfecta. Los vegetales, sencillos con un toque de soya, pero en el punto exacto de cocción y sazón.
Embelesada con los roles, sentí la necesidad de probarlos. A pesar de que los esperábamos tempurizados (error nuestro) y de mayor tamaño (por estar velando los roles de nuestros vecinos de mesa), tenían un sabor especial e interesante. No faltaban ni sobraban ingredientes.
La comida estaba realmente deliciosa, el ambiente muy agradable y aunque la comida la trajeron con rapidez, el servicio fue un poco descuidado. Si bien el mesonero que nos atendió era muy amable y educado, la atención fue tan buena como esporádica.
Finalmente, el elemento ganador de Pescao, desde mi punto de vista, es la variedad del menú. Y si a esto le agregamos que la comida es buena, obtenemos una excelente opción de comida japonesa (que no excluye a los que no comen arroz). Y recuerden que, aunque su nombre suene a playa de Macuto, aquí no se va en cholas “I Love Margarita”.
Anécdota personal. Hace cierto tiempo, en medio de un juego de scrabble, tuve que buscar el diccionario para mostrarle a uno de los jugadores, que la palabra deo no existe.

jajajajajjaajajjaja que buena la anécdota!!!
Jajaja buen post, aunque no soy amante del pescado y la comida del mar, lo leí con mucho gusto!!
Fabi!!!! Me encanta como escribes, te felicito por tu blog
Ese sitio PESCAO antes se llamaba ONO, yo me la pasaba allá pero el estacionamiento es tremendo problemón… yo conozco ONO desde por lo menos el 2003, así que el establecimiento es un poquito más viejito
lo que pasa es que le cambiaron el nombre. Me gustan los carbohidratos que tienes de logotipo del blog